Muyil y el árbol sagrado de los mayas

dav
Las raíces se retuercen invadiendo el paisaje

La ceiba es el árbol sagrado de los mayas que, según sus creencias, les cobijará cuando mueran. Es conocida como ya´ax ché, que significa ‘árbol verde’ y según cuentan sus leyendas fue concebido como el eje del mundo que conectaba los tres planos del cosmos: su tronco era la vida, sus ramas alcanzaban el cielo y sus raíces se hundían en los niveles del frío y oscuro inframundo. De porte majestuoso, la ceiba domina las selvas y puede llegar a medir hasta 70 metros. Me hablaron de ella y pude ver unos cuantos ejemplares durante mi estancia en México.

dav
Las ceibas presiden el espacio en medio de la selva tropical

A lo largo de bastantes meses he ido relatando en este blog el viaje que mi hija Sandra, con su mochila a cuestas, realizó durante 2018 y 2019 por distintos países de Latinoamérica: Chile, Argentina, Bolivia, Perú… y fue en ese maravilloso país de los Andes donde he puesto un punto y seguido, antes de continuar escribiendo sobre su ruta por otros países. En mi último relato narraba la visita de mi hija a los restos arqueológicos peruanos de Pisac y Ollantaytambo, en el Valle Sagrado de los incas y su llegada a Lima desde donde tenía previsto viajar a Bogotá (Colombia). Esa interrupción en el relato de su largo viaje ha surgido así sin habérmelo propuesto previamente, sin haberlo calculado.

IMG-20190330-WA0047si
Fotografiando el templo más importante del sitio arqueológico de Muyil

De hecho, poco días después de regresar yo y mi marido Luis de México, país en el que Sandra se encuentra desde hace ya algunos meses, ha sido cuando me he planteado abrir un paréntesis y exponer mis experiencias personales en este caso en la tierra de los mayas. Se trata del relato de un viaje que me ha permitido conocer una pequeña parte de un país que me ha cautivado pero especialmente una cultura y un pueblo, el yucateco, con una fuerte seña de identidad, la que le da cientos y cientos años de historia. Pero, sobre todo, este viaje me ha permitido reencontrarme con mi hija, a la que no veía desde hacía casi siete meses.

 

sdr
La plaza de acceso comienza a mostrar parte de lo que fue Muyil

Mi destino ha sido la Península de Yucatán y en ella los estados de Yucatán y Quintana Roo. Sin duda, una de las zonas más turísticas de este país, aunque no haya coincidido con temporada alta. En cualquier caso, intentamos huir en la medida de lo posible de los rincones o de las horas con más acumulación de gente.

dav
Muyil surge atractiva en medio de la selva

Entre la selva y lagunas

Muyil fue, sin duda, uno de los lugares que más me impactaron y donde pude observar cómo las ceibas se alzaban buscando hacia arriba la luz entre la espesura de la selva. Aunque no fuimos demasiado pronto, tuvimos la suerte de poder disfrutar prácticamente solos de este emplazamiento arqueológico. Se ubica a muy pocos kilómetros de Tulum, en plena rivera maya, pero es un lugar no demasiado conocido y por tanto escasamente concurrido. Se encuentra en el municipio de Felipe Carrillo Puerto.

dav
La vegetación es frondosa en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka´an

Se trata de uno de los pocos sitios prehispánicos mexicanos en los que además de poder admirar sus antiguos templos igualmente se puede disfrutar de un entorno natural singular: a los restos arqueológicos se suman una exuberante vegetación selvática y las aguas cristalinas de las dos lagunas colindantes.

dav
Aún pueden contemplarse restos del estuco original

El nombre contemporáneo de esta antigua ciudad maya se identifica con el de Muyil (lugar del conejo) o Chunyaxché (tronco de ceiba). Los dos corresponden a las dos lagunas que se ubican en la zona. Ambas, junto a esta ciudad cuyo nombre original se desconoce, se encuentran localizadas dentro de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka´an, (en maya, puerta del cielo) declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 1987. Mi hija, que todavía no había visitado estos restos arqueológicos, sí tenía muy buenas referencias de ellos y juntos nos animamos a conocerlos.

sdr
Restos de un templo maya

escasos metros de la entrada, el primer contacto con esta ciudad son distintos basamentos de forma piramidal donde se ubicaban las edificaciones cívico-religiosas más antiguas de este asentamiento. En esta plaza, los gobernantes mayas reunían a la población ante cualquier acontecimiento o ceremonia. Y junto a ella, se levantaban los restos de un templo doble con techo de bóveda donde aún persisten algunos fragmentos de estuco a pesar de tener más de 750 años de antigüedad.

dav
Los árboles cierran el horizonte
sdr
El Castillo, el edificio más importante del sitio arqueológico de Muyil

Estas primeras edificaciones iban a ser solo el ‘aperitivo’ de lo que íbamos a poder contemplar en este magnífico lugar que poco a poco se iba adentrando en la selva. Así, tras caminar por las veredas rodeadas de abundante vegetación, nos topamos con un magnífico templo de unos 17 metros de altura, conocido como El Castillo, la estructura de mayor importancia y altura, cuya cúspide es de forma circular. No es muy grande, pero sí impresiona.

sdr
Torreta superior del Castillo

Interesada en conocer más sobre Muyil, he leído a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que posiblemente la función de esta torreta era representar a la ceiba, que ya dije que era el árbol sagrado de los mayas. “Contaba con piedras salientes, que pudieron haber representado las púas de ese árbol”, señala Carmen Trejo, arqueóloga del INAH, en Quintana Roo, el estado donde se haya este sitio arqueológico,

sdr
El Castillo preside este interesante entorno arqueológico

Destacar que este espacio arqueológico no es muy extenso, al menos lo que se puede visitar, pero sí está considerado como uno de los 20 sitios más importantes por su tamaño y cantidad de vestigios arquitectónicos localizados en esta reserva. Tal y como asegura Trejo, en la época prehispánica Muyil jugó un papel importante en la ruta comercial costera. Aunque se ubica a unos 12 kilómetros del Mar Caribe, su actividad económica se desarrolló a través de las dos lagunas colindantes, que permitían el acceso y salida de mercancías por un entramado de canales.

dav
La vegetación es exuberante

La historia de Muyil parece remontarse al año 300 a.C., convirtiéndose en una importante ciudad en 250 d.C. Las construcciones del grupo de la entrada y El Castillo cuentan, según explican en el propio sitio, con algunos elementos arquitectónicos semejantes a los de Petén, en Guatemala. Las cerámicas encontradas indican que la ciudad probablemente sirvió como punto clave en una ruta comercial entre Yucatán, Belice, Guatemala y Cozumel. El jade, el chocolate, la miel, las plumas, el chicle y la sal eran bienes de comercio común.

sdr
Imagen del Palacio Rosa

El lugar impacta y nos anima a seguir caminando por otro de los ramales de los senderos que cruzan esa zona de la reserva. Y ese nos acerca al denominado Palacio Rosa o Templo 8, centro del ámbito cívico-religioso, perteneciente al período Postclásico Tardío (1250-1550 d.C.). El espacio está delimitado por una albarrada de escasa altura, un espacio de acceso restrigido al uso de sacerdotes, señalaba Trejo. Según las investigaciones realizadas, la llegada de los españoles, muy claramente en evidencia en Tulum y hacia el norte, no dejó huella en Muyil, salvo la pérdida de población.

sdr
Palacio Rosa, conocido como Templo 8
dav
Un sendero atraviesa esa parte de la reserva

De la zona donde se levanta El Castillo sale el sacbe, que en maya yucateco proviene de dos palabras sac, que significa blanco y be, que quiere decir camino. Esta vía, de medio kilómetro de longitud, va serpenteando entre la espesa vegetación y llega hasta la laguna de Muyil. En ese punto se encontraron indicios de lo que pudo ser un muelle. Bastante antes de llegar a la orilla se alza, invitándonos a subir, una torre de madera. Desde lo alto se observa una magnífica panorámica y al frente la primera de las lagunas se nos muestra ante nuestros ojos. Tras bajar, hacia allí nos dirigimos.

sdr
Subiendo hasta una de las torretas-mirador
sdr
Desde la torreta se observa parte de la laguna de Muyil

La inmensidad del horizonte nos regala distintas tonalidades del azul que la luz refleja sobre las aguas cristalinas. Unas aguas que estaban tranquilas y que brillaban con la luz del sol y en respuesta al cielo azul, totalmente despejado. La temperatura era soportable aunque la humedad se dejaba sentir a lo largo de toda la visita. Por suerte, no sentimos en ningún momento el ataque furioso de los mosquitos.

dav

dav
Laguna de Muyil con sus aguas cristalinas

A la vuelta volvimos a recorrer los caminos de Muyil, pudiendo observar de nuevo esas viejas piedras que hablan a quien les quiera escuchar y entre ellos a las ceibas que actualmente, a pesar de ciertos cambios en los usos y costumbres, siguen conservando un fuerte significado y simbolismo mítico entre grupos mayas.

En diferentes poblaciones de la península de Yucatán, Tabasco y Chiapas, en el sur de México, así como en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, este árbol ha ocupado un lugar central en las plazas, convirtiéndose en el techo y cobijo de los mercados y ferias. En algunos lugares, fue incluso el recinto donde se celebraba el cambio de poderes o ‘cambio de varas’ en la población. Las ceibas son esos árboles míticos que se mencionan y se relacionan en el gran libro sagrado de los mayas, el Popol Vuh (Libro del Consejo).

dav
Una ceiba joven

Sus troncos, con sus púas salientes en los árboles jóvenes, sus ramas, intentando alcanzar el cielo y sus raíces tabulares se despiden de nosotros recordándonos que en ese paraje descansan los espíritus de aquellos mayas cuya cultura y tradiciones intentan pervivir en la piel y en las costumbres de las comunidades actuales. Entre ellas, la masewal de Chunyaxché, vecina a esta zona arqueológica, dedicada principalmente a la agricultura y a la prestación de servicios turísticos.

Muyil es historia y cultura, pero sobre todo es tranquilidad y silencio, roto en ocasiones por el sonido de las aves.

Fotos: C.González/L. Romero/S. Romero

Anuncios

Por el Valle Sagrado de los Incas

IMG-20171206-WA0014BIS2

IMG-20171219-WA0009BIS0
Pisac (imagen superior) y Ollantaytambo (inferior) centros de referencia de los incas en el Calle Sagrado

Los restos arqueológicos de Pisac y Ollantaytambo, en el Valle Sagrado de los incas, aportan el testimonio de la habilidad que esta civilización quechua tenía para combinar el paisaje natural con la arquitectura ceremonial en piedra y los conjuntos de terrazas de los cultivos adyacentes. Ambas ciudadelas -he leído- constituían lugares aptos para la iniciación de los expertos en rituales, en virtud de la proximidad y las vistas de los picos montañosos que las rodean.

PISAC03BIS
El valle suena a silencio e historia

Me encanta la historia y, sin duda, esta zona de los andes peruanos tiene grabada en su paisaje la huella que dejaron sus pobladores hace siglos. Viendo las imágenes que mi hija Sandra nos pasó mientras se encontraba viajando por esa zona intenté imaginar de qué forma este valle y esas montañas habían atraído a esas gentes que con su adelantada cultura llegaron a crear el imperio inca, la organización política, económica, militar y cultural más extensa del continente americano. De hecho, llegó a extenderse desde la Amazonía hasta el mar; desde Colombia hasta Chile y Argentina, pasando por Ecuador, Perú y Bolivia.

Cuzco, la que fuera capital del imperio, es una ciudad peruana que imprime carácter y como tal cautivó a mi hija que junto a sus amigas había decidido quedarse allí, al menos unos cinco días. Todavía era primavera -era la primera semana de diciembre- y el tiempo meteorológico seguía siendo algo inestable, pero la ciudad, con sus callejuelas y sus fachadas de piedra, tenía mucho que ofrecer.

IMG-20171205-WA0003BIS
Andenes de cultivo en Pisac

Cuzco es mucho más. Es también la puerta de entrada al Valle Sagrado, un territorio recorrido por el río Urubamba (Urupampa en quechua, que significa ‘meseta de arañas’). Mi hija me comentó el penúltimo día de su estancia en Cuzco que al día siguiente se iba a desplazar en autobús a Pisac y a Ollantaytambo, dos pueblos que acogen impresionantes restos incas. Un territorio de paisajes andinos donde sus habitantes, nativos de la etnia quechua, conservan muchas costumbres y ritos ancestrales.

Al igual que Machu Picchu, los más importantes complejos ceremoniales en el corazón del Valle Sagrado fueron construidos a mediados del siglo XV, durante el reinado del primer gobernante histórico inca, Pachacútec (o Pachacuti) Yupanqui (1438-1471).

PISAC 01BIS
Yacimiento arqueológico de Pisac

Pisac y su magia

A unos 45 minutos de Cuzco por carretera surge la magia de Pisac (2.974 metros sobre el nivel del mar), un pueblo que se ha convertido en un destino por si mismo y forma parte del camino a Machu Pichu. Aquí el río, que más adelante cambiará el nombre por el de Urubamba, recibe el nombre de Vilcanota (que en quechua significa ‘cosa sagrada o maravillosa’). Además de su sorprendente mercado, instalado en la Plaza de Armas y calles aledañas, sus vías muestran antiguas casonas como prólogo a lo que después el visitante va a poder descubrir cuando recorra las magníficas estructuras de su fortaleza inca que se asienta sobre un abrupto promontorio rocoso.

IMG-20171205-WA0005BIS

IMG-20171206-WA0013BIS
Indígenas, herederas de la cultura inca en Pisac

Era por tanto, el momento de visitar uno de los yacimientos arqueológicos incas más importantes de Perú. Situada a 3.300 metros de altura esta ciudadela-fortaleza se asoma al valle que se extiende a sus pies. He leído, y así lo explican los guías del complejo, que Pisac se estableció para defender la entrada sur del Valle Sagrado.

Paseando entre las ancestrales edificaciones, y así lo hicieron Sandra y sus amigas Anya y Sabina, se localizan templos y palacios donde aún lucen restos de mampostería exquisitamente labradas. Torreones, aposentos, centro de ceremonias con un puesto de amarre del sol, centro de control, túnel, conductos de agua, baños rituales… todo ello extendido en diferentes barrios en los que se dividía esta imponente infraestructura.

Aunque el día venía marcado por las nubes y por una temperatura más bien fresca, el hecho de recorrer caminos por donde, siglos atrás, lo habían hecho los ancestros de los indígenas que hoy pueblan estas tierras, imprime al viajero un cierto sentimiento de añoranza, de paz.

Ello, mientras se observa desde las alturas de Pisac los acantilados rocosos, donde las cuevas eran utilizadas con fines funerarios, o el imponente conjunto de andenerías de cultivo que descienden por las empinadas faldas de la montaña.

IMG-20171206-WA0019BIS
Ollantaytambo, surge vigilante en pleno Valle Sagrado de los incas

Una ciudadela que vigila el valle

Sandra me comentó que después de realizar una muy interesante visita, acompañadas por un guía y sus explicaciones, el siguiente destino fue Ollantaytambo, una ciudadela que vigila el valle, a unos 60 kilómetros de Cuzco. Con sus calles empedradas, edificios colosales, un templo dedicado al Sol y amplios andenes agrícolas, Ollantaytambo fue una de las propiedades reales más importantes erigidas por Pachacútec, en el Valle Sagrado. El poblado de Ollantaytambo (2.792 metros de altitud sobre el mar) es uno de los mejores ejemplos de planificación incaica que subsiste hasta nuestros días.

IMG-20171205-WA0006BIS
Al fondo el pueblo de Ollantaytambo, visto desde los andenes de cultivo

Atravesado por acequias, conserva casi intactas las canchas (corrales para animales), entorno a las cuales se disponen las viviendas, construidas en adobe y techadas de paja. En la cima, se muestra la ciudadela con su templo, construido con piedras megalíticas transportadas desde una cantera situada al otro extremo del valle. Se cree que los incas habrían empleado para su construcción a canteros procedentes de la región del lago Titicaca.

IMG-20171206-WA0012BIS
Ciudadela de Ollantaytambo

Las leyendas atribuyen el topónimo de esta ciudadela a Ollanta, un general de milicias de Pachacútec, que se habría enamorado de la hija predilecta del emperador. Ollantaytambo fue la única fortaleza desde la cual los incas lograron resistir con éxito el embate de la caballería española, comandada por el hermano menor de Francisco Pizarro, Gonzalo.

Las edificaciones de estas ciudadelas, como las que se pueden observar en Cuzco son impresionantes, sólidas, simétricas y sencillas. He leído que el sacerdote jesuita José de Acosta, quien viajó por Perú con los conquistadores españoles, se refirió en 1589 a los edificios y fábricas construidos por los incas en sus fortalezas, templos, caminos, casas de campo y otras.

De sus trabajos destacó la solidez de la piedra, utilizada en grandes bloques sin la necesidad de argamasa. “Estas encajaban unas con otras sin que se perciba la juntura ni quepa en ella ni un alfiler”, señalaba. Por su parte, el inca Garcilaso de la Vega, indicaba con sus explicaciones que se les daba forma a los bloques de piedra golpeándolos con piedras negras.

Cuzco todavía conserva muchos buenos ejemplos de la arquitectura inca, aunque muchos muros de mampostería inca se han incorporado a las estructuras españolas coloniales.

IMG-20171206-WA0015BIS
Ollantaytambo, uno de los puntos de parada en el Camino del Inca

En Ollantaytambo, los caminos de los viajeros se bifurcan: algunos se suben al tren que va directo a Aguas Calientes, al pie de Machu Picchu, otros comienzan el sendero siguiendo el Camino del Inca, y otros eligen rutas alternativas. Los incas trazaron una red de caminos de 30.000 kilómetros que atravesaba los seis países del Tawantinsuyu. Se llamaba Capac Ñam, que en quechua significa Camino Real o Camino del Inca, y fue la red vial más larga y avanzada de la Sudamérica precolombina. Su tramo más famoso son los 43 kilómetros que van del poblado de Chillca a Machu Picchu y que recibe el nombre de Camino Inca.

IMG-20171219-WA0007BIS
Un valle que se deja abrazar por el río Urubamba

Seguir el camino

Quedaba poco para decir adiós a esta hermosa ciudad andina y creo que, según los comentarios de mi hija, había sido una escala en su largo viaje muy fructífera y muy enriquecedora. Sabía que aún le quedaba un largo trecho por delante en su recorrido por latinoamérica y sentía cierta preocupación. No lo podía evitar, pero al mismo tiempo disfrutaba a través de sus propias experiencias. Yo me documentaba y es que nunca se sabe si algún día llegaré a visitar alguno de esos maravillosos rincones. Sandra no tenía mucho tiempo para permanecer en Perú, puesto que el día 8 de diciembre tenía que volar desde Lima hasta Bogotá (Colombia).

IMG-20171206-WA0032BIS
La tradición se muestra en los mercados

Por eso, el día 6 de ese mes cogieron un autobús en el que durante 24 horas las iba a llevar por esas carreteras andinas, sinuosas y complicadas hasta la capital peruana. Un viaje largo, pero muy barato. Por tan solo 20 euros iban a recorrer más de 1.107 kilómetros. El autobús estaba bastante bien, según valoró Sandra. En cualquier caso, son jóvenes y las vivencias dan riqueza.

Una vez en Lima, un amigo fue el encargado de recogerlas en la estación de autobuses. Ese mismo día, mi hija había quedado con unas amigas que había conocido en su época de estudiante en Salamanca. El mundo es un pañuelo…

Fotos: Sandra Romero

Cuzco, entrada al Valle Sagrado

IMG-20171130-WA0018La ciudad peruana de Cuzco les recibió con lluvia. No hacía demasiado calor por lo que el jersey que mi hija Sandra se había comprado en Uyuni (Bolivia) le hizo un gran servicio durante los días que permaneció en esta sorprendente ciudad, ubicada en medio de los Andes peruanos. Acogida por el valle del río Huatanay, a 3.400 metros de altitud, la que fuera capital del imperio inca deslumbró a mi hija y a sus amigas.

IMG-20171206-WA0028
Imagen de la catedral vista desde los soportales, en la Plaza de Armas o Plaza Mayor

Me comentó Sandra que tantas horas de viaje en autobús desde La Paz habían merecido la pena ahora que podían disfrutar del encanto de esta ciudad. Incluso se perdonaban las molestias estomacales, que aún se resistían a desaparecer. Pero solo el hecho de poder pasear por sus vías disfrutando de una amalgama de mercados callejeros, iglesias barrocas y edificios coloniales, suponía ya un premio para las incansables viajeras.

IMG-20171206-WA0008
Vista parcial de la Plaza Mayor y de la Catedral

Mi hija me dijo que, a pesar de todo, había podido dormir bastante en el bus-litera y que incluso descansaron al llegar a su hostal. Un alojamiento que estaba bastante bien y que solo les costaba tres dólares con desayuno incluido. De hecho, enseguida se plantearon quedarse más tiempo en esta zona, donde había mucho que ver. En Perú había que retrasar una hora respecto al horario de Bolivia.

IMG-20171206-WA0010
Plaza El Regocijo, en pleno centro histórico de la ciudad de Cuzco

Cuzco o Cusco, en voz quechua el ‘ombligo del mundo’, es una ciudad donde los posos de la historia y de la cultura se asoman en cada rincón. Cuenta la leyenda, según fue recogida por el inca Garcilaso de la Vega, que fue Manco Cápac quien fundó la ciudad-estado de Qosco en el siglo XII, ubicando esta a las afueras de lo que hoy es la Plaza de Armas. Así lo hizo tras una revelación de Inti, el dios Sol. En cualquier caso, excavaciones arqueológicas indican que el valle cusqueño ya se encontraba habitado por pobladores primitivos hace cerca de tres milenios.

Este lugar quedó convertido en el centro del Reino de Cusco, expandiéndose hasta formar Tawantinsuyu, el imperio precolombino más grande de América. Siguiendo con algunas pinceladas históricas (disciplina que me encanta), decir que la ciudad se convirtió en el centro administrativo, político y militar de un territorio que abarcaba desde el sur de Colombia hasta el centro de Chile pasando por Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina.

Caminar por Cuzco es hacerlo por una ciudad que fue trazada y diseñada por los incas. Es contemplar los edificios coloniales construidos sobre la base de los antiguos palacios reales de los incas. Es pasear por una ciudad, resultado de la fusión de dos estilos arquitectónicos que la hacen incomparable, que da la oportunidad de apreciar las joyas del arte que encierran sus murallas.

IMG-20171206-WA0027
Plaza de Armas, centro neurálgico y de actividad para los cusqueños

Según pudo corroborar mi hija, sin duda el centro neurálgico de la ciudad es su Plaza de Armas o Plaza Mayor. Ocupa actualmente el mismo lugar que la plaza Huacaypata que fue trazada por Manco Cápac al fundar la ciudad. En torno a ella, se construyeron los palacios reales de Pachacútec, Sinchi Roca, Viracocha, Túpac Yupanqui, Huayna Cápac y Acllahuasi. Allí se celebraban las fiestas militares, como el Inti Raymi o fiesta del Sol. Con la llegada de los españoles, la plaza redujo sus dimensiones con la incorporación de la catedral barroca, la iglesia de la Compañía de Jesús, los soportales que, según veo en las imágenes, recuerdan a esas plazas o vías castellanas, las arquerías o las casonas.

IMG-20171206-WA0025
Una de las puertas ubicada en la fachada frontal de la Catedral

El poso de la historia se observa en cada rincón de esta ciudad, la más antigua de Sudamérica. Los incas desarrollaron una organización política y social muy jerarquizada, consiguiendo erigir una capital totalmente organizada y cuyo plano cuadriculado podría recordar cualquier ciudad romana.

Pero el esplendor inca en Cuzco terminaría en 1533 con la conquista de Francisco Pizarro, que en marzo del siguiente año refundó la ciudad, aunque con el sello hispánico. A lo largo del siglo XVI fueron frecuentes las revueltas incas contra el dominio castellano hasta que en 1572, una de estas revueltas dirigida por las tropas de Tupaq Amaru II, descendiente de reyes, fue aniquilada y su líder capturado y ejecutado, junto a toda su familia, en la Plaza de Armas.

IMG-20171202-WA0013

Garcilaso de la Vega, el mestizo

Cuzco fascina, dicen quienes la han visitado, entre ellos Sandra. Y allí se encuentra la casa del escritor y cronista Gómez Suárez de Figueroa, apodado inca Garcilaso de la Vega, nacido en Cuzco en 1539 y muerto en Córdoba, en 1616, el mismo año en el que también fallecieron Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

A este mestizo, hijo del capitán y conquistador español Santiago Garcilaso de la Vega y de una princesa inca, se le considera ejemplo del hermanamiento entre los pueblos y estandarte de la unión entre culturas por su reivindicación mestiza. La prosa de Garcilaso de la Vega está considerada como cumbre de la lengua castellana.

Si Lima es la capital política y económica de Perú, Cuzco es la capital histórica de este país andino. Aquí se mezclan las culturas inca precolombina, la colonial española, la indígena andina y la mestiza, mezcla de las dos anteriores. ¿Cómo no va a ser atractiva esta ciudad y su entorno cuando desde aquí se gestó un imperio de gran diversidad a lo largo y ancho de 4.500 kilómetros coronados por los Andes?

Aquí todo trascurre con calma. El ir y venir de las gentes. Los más pequeños jugando, y los mayores ofreciendo sus productos en los numerosos mercados de la ciudad. Los locales, incluso a pesar del mal tiempo, charlan animados junto a la fuente coronada por la estatua del inca Pachacutec, en la Plaza de Armas.

Y mientras, todo está impregnado de color. La ciudad invita al paseo, aunque la altura se sigue notando. Por eso, conviene reponer fuerzas y saborear la comida local. Eso sí, con cierto cuidado cuando el estómago sigue jugando alguna que otra mala pasada.

Aunque Cuzco se ha convertido en un destino muy concurrido de turistas, en los días en que Sandra y sus amigas Anya y Sabina llegaron la ciudad estaba más o menos tranquila. Era el 1 de diciembre y, como ya dije anteriormente, el tiempo era algo desapacible y fresquito y de vez en cuando llovía. Sin embargo, eso no importaba porque esta ciudad, patrimonio de la humanidad desde 1938 y capital del imperio inca, evoca la fuerza que durante tantos siglos sus gentes y sus culturas han ido impregnando en sus piedras, sus calles y sus edificios, sin olvidar los numerosos museos que acogen y muestran su historia.

IMG-20171206-WA0007
Caminar por las calles de Cuzco es siempre un placer
IMG-20171203-WA0022
Barrio de San Blas, entrañable y acogedor

Por ejemplo, cómo no destacar esas callejuelas, refugio de los artesanos que muestran allí sus trabajos a los miles y miles de visitantes. Es el caso de San Blas, uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad, donde tradicionalmente se asentaban herreros, zapateros, sastres y hojalateros. Es conocido también como el “balcón de Cuzco” desde donde se obtiene una magnífica visión más elevada de la ciudad.

IMG-20171206-WA0006
Desde la parte alta de la ciudad se observa un mar rojo de tejados

Sin duda, merece la pena sentir el pasado observando el Hatun Rumiyoq, un muro de piedra ubicado en la calle del mismo nombre. Dicen que pudo formar parte del palacio atribuido al inca Roca. En esta calle se encuentra la ‘piedra de los doce ángulos’, perfectamente ensamblada en sus 12 esquinas y sus lados.

 

IMG-20171206-WA0005
Una de tantas calles empinadas de Cuzco
IMG-20171206-WA0009
Las fachadas encaladas contrastan con la oscuridad de las piedras

Pero Cuzco es mucho más. Es la puerta de entrada al Valle Sagrado, centro del universo inca, de fértiles tierras y un espectacular paisaje recorrido por ríos, cerros y quebradas.

Antes de llegar a Cuzco mi hija me comentó que no iban a visitar Machu Picchu. No por falta de ganas sino porque, teniendo en mente todo lo que aún les quedaba por recorrer, decidieron ahorrarse el coste -que consideraron bastante alto- de la entrada al conjunto arqueológico, además del tren que hay que coger desde Cuzco para visitarlo.

Volveré en alguna otra ocasión, nos comentó Sandra.

IMG-20171202-WA0008
En Maras sobresalen las salineras, un ejemplo de explotación de orígenes incaicos

Terrazas de sal

Sin embargo, esta zona es tan maravillosa que hay muchas alternativas arqueológicas y bastante más baratas. Sin ir más lejos y como primera visita, el objetivo era dirigirse hacia Maras, a unos 48 kilómetros de Cuzco. Un taxi las llevó a este poblado que fue fundado por los españoles en 1556. Allí, no hay que perderse los andenes de Moray ni sus salineras. En este último caso se trata de unas minas de sal cuya explotación es tan antigua como el Tawantinsuyo, nombre originario del imperio inca. Las pozas pasan de padres a hijos y se explotan para su comercio local.

IMG-20171202-WA0006bis

SALINAS DE MARAS 03
Dos imágenes de las espectaculares salineras de Maras

Las salineras, a las que se puede acceder caminando por un sendero que sale de Maras, sobresalen a modo de terrazas extendidas en la ladera de la montaña Qaqawiñay, a 3.380 metros de altitud y está atravesada por un riachuelo que nutre de agua salada las pozas. Su nombre en quechua es Kachi Raqay y está integrada por más de tres mil pozas. El agua se filtra y se evapora por la acción del sol que hace que broten los cristales de sal. Este es uno de los pocos sitios donde se extrae la sal rosada.

salinas MARAS01El lugar impresiona y el blanco de la sal, contrastando con los ocres, deslumbra a pesar de que las nubes que cubrían este hermoso valle matizaban las diferentes tonalidades del entorno. Y, al final, en uno de los momentos de la visita a esta zona, en pleno campo, la lluvia no dejó de aparecer a modo de aguacero. Como curiosidad, en la zona pudieron observar caracolas vivas adosadas a los matorrales.

IMG-20171202-WA0009
Caracola amarrada a las raíces

También muy cerca de Maras, se encuentra una impresionante construcción de la época de los incas. Son andenes circulares concéntricos que van formando un anfiteatro a modo de bancales excavados. Los incas los utilizaban para experimentar la siembra de diferentes cultivos procedentes de distintos lugares del imperio. Disponen cada uno su propio microclima en función de la altura a la que se encuentran y permitían la obtención de productos originarios de la costa y la selva en una zona de clima más frío y de mayor altura.

IMG-20171203-WA0024
Fachada principal de la catedral por la noche

Tras la visita, había que regresar a Cuzco y aprovechar las últimas horas del día, aunque no era conveniente acostarse muy tarde porque al día siguiente había que adentrarse un poco más en el Valle Sagrado para visitar los impresionantes restos arqueológicos de Ollantaytambo y de Pisac.

Fotos: Sandra Romero

La Paz, una ciudad en las alturas

20171128_170308
Vista general de La Paz y al fondo el Monte Illimani, con sus cumbres nevadas

Dicen que La Paz es una ciudad que toca las nubes. De hecho, siendo el centro político y sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo de Bolivia, es la capital situada a mayor altitud del planeta.

Mientras, Sucre ostenta la capitalidad constitucional y judicial del país. La Paz es una ciudad en las alturas, enclavada en un valle y rodeada por las altas montañas de la cordillera de los Andes. Entre ellas, el Illimani (6.233 metros), su espíritu protector y el emblema más importante de la ciudad.

20171127_170055 - copia
Una calle de Sucre, la capital constitucional y judicial de Bolivia

La Paz, cuya orografía va marcando su seña de identidad, fue la siguiente escala en el viaje que mi hija había comenzado tres meses antes en Chile. Ahora, junto a sus amigas Anya y Sabina, había llegado a una urbe que se extiende aproximadamente entre los 3.200 y los 3.800 metros de altura sobre el nivel de mar. A pesar de ello, el mal de altura había quedado atrás. No así, ciertos problemas digestivos, que iban a acompañar a las viajeras unos cuantos días más. Las pastillas de “Fortasec”, incluida la versión rusa que llevaba en su mochila Anya, estaban siendo apoyos inseparables en este tramo del viaje. Las comidas habían hecho ciertos estragos.

20171128_170951
Parte de la ciudad de La paz desde la línea amarilla del teleférico

Pues bien, después de haber viajado durante unos 700 kilómetros desde Sucre, la llegada en autobús a La Paz impresiona, según me explicó Sandra. Desde una de las zonas más altas de la ciudad, donde confluye la carretera, se divisa una urbe que va descendiendo por las laderas de lo que se asemeja a una gran olla. Se puede decir que es una ciudad bastante pintoresca y, según dicen, complicada por su composición geológica y su topografía muy particular marcada por pendientes muy empinadas, con calles estrechas y amplias avenidas. Además está atravesada por más de 200 ríos y arroyos. Un gran desafío para arquitectos e ingenieros.

20171128_142358
Una de las zonas de La Paz

Tras el largo viaje nocturno, tocaba intentar descansar, al menos un rato. Para su corta estancia en esta ciudad, mi hija y sus amigas habían concertado el alojamiento mediante el sistema de ‘coachsurfing’, que como ya he explicado en otras ocasiones, se trata de compartir alojamiento con personas que ofrecen sus casas de manera gratuita a gente viajera, especialmente jóvenes, y les permite convivir con ciudadanos locales. En esta ocasión, estuvieron en casa de un joven que trabajaba en la administración del Estado, ferviente defensor de la política de Evo Morales. Una casa con una magníficas vistas de la ciudad.

img-20171130-wa0001
Vista de la ciudad desde la casa donde se alojaban las viajeras

Precisamente en esos días, a finales de noviembre de 2017, en las calles se observaban las diferencias existentes en la opinión pública boliviana entre quienes estaban a favor de que el presidente del país se presentara en 2019 a la reelección por cuarta vez, cuya candidatura de hecho anunció esos días, y quienes estaban en contra. A título informativo recordar que en 2016 los actuales gobernantes habían perdido un referéndum que había dado un no rotundo a modificar la Constitución y por tanto rechazaba que el presidente pudiera postularse a la reelección.

tribunal superior de justicia en sucre
Fachada de la sede del Tribunal Supremo con sede en Cuzco

El Tribunal Supremo Electoral, sin embargo, avaló a finales de 2018 dicha candidatura en base a una sentencia del Tribunal Constitucional, siendo considerada una resolución ilegal por parte de la oposición. Morales confirmó en diciembre del pasado año su candidatura. Este domingo, precisamente, se han celebrado elecciones primarias, que se han desarrollado con muy escasa participación. Este proceso había sido duramente criticado por los opositores. 

20171128_142324
Desde una de las cabinas de la línea verde del teleférico

Pasearse por las alturas

Me insistía mi hija en la peculiaridad de esta ciudad que, precisamente, no es la más poblada del país. Tampoco es la segunda. Ganan en estadística Santa Cruz de la Sierra, que es el principal motor económico del país y El Alto, que desde sus más de 4.000 metros de altitud sobre el nivel del mar se asoma por encima de La Paz, a la que está prácticamente unida. Allí arriba se ubica precisamente el aeropuerto internacional más importante.

20171128_143218
Otras perspectiva de La Paz desde las alturas

En una ciudad en la que existen tantos desniveles construir un metro es inviable. De hecho, puede haber hasta incluso más de 600 metros de diferencia en la altitud entre un punto y otro de la ciudad. Por eso, uno de los rasgos característicos de esta urbe es la red del teleférico. De hecho, caminar por sus calles y sus cuestas, que escalan al infinito, puede hacerse a veces complicado y más de una vez puedes quedarte sin aliento y echando de menos algo más de oxígeno. Y, sin duda, al salir a la calle no hay que olvidar ponerse crema con protección solar, especialmente los días en los que brilla el sol.

20171128_170951copia
Vista de La Paz

Pues bien, el uso del teleférico se hace casi obligatorio para ir desde las partes altas de la ciudad hasta el centro o viceversa. Hace pocos meses se ha ampliado la red, considerada entre las más modernas y, ya dentro del libro Guinness de los récords, la más extensa y situada a mayor altitud del mundo. También se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos tanto de la Paz como de El Alto, pero igualmente es el medio de transporte utilizado diariamente por trabajadores y estudiantes que van y vienen de un lugar a otro, permitiendo ‘volar’ sobre la ciudad hasta los 4.000 metros. De esta forma sus miles de usuarios, de todos los estratos sociales, se evitan los habituales atascos de la ciudad.

Las vistas, me explicaba Sandra, son espectaculares y muestran al usuario a vista de pájaro numerosos detalles de las casas, edificios oficiales, monumentos y especialmente la magnitud de la cordillera de los Andes. De esta obra de ingeniería se sienten muy orgullosos los habitantes de La Paz y El Alto. Subirse a una de las cabinas es todo un espectáculo. ¿Quién va a entretenerse mirando sus teléfonos móviles mientras en el horizonte se dibuja el contorno de las montañas o sobrevuelas barrancos profundos, mercados multicolores, canchas de fútbol, tejados, terrazas y plazas de la ciudad?

20171128_182517
Graffiti en una de las calles de La Paz

El monte protector

Y si hay un punto que llama la atención, tanto desde el teleférico como de distintos escenarios de esta ciudad, es el monte Illimani, la segunda altura del país. Las cumbres blancas e inmensas de este enorme macizo de más de 6.400 metros de altura sobrecogen. Es considerado el Achachila de La Paz, que en la cultura aimara significa espíritu protector. El volcán o nevado Illimani está extinguido, habiendo sido su última erupción en 1869. El límite de sus nieves perpetuas se encuentra a 4.570 metros sobre el nivel del mar.

Al hablar del Illimani no puedo dejar de pensar en mi época universitaria, hace ya de ello muchos años. Es un nombre que me evoca momentos especiales relacionados con la música latinoamericana de entonces. No eran bolivianos, eran chilenos los integrantes del grupo que se hicieron llamar Inti Illimani, en alusión al monte boliviano. Este nombre está compuesto por el término inti, que en quechua quiere decir sol e illimani que en aimara significa águila. Quienes son de mi generación recordarán las canciones de este grupo, al igual que las de Quilapayun, que sonaban en los años setenta.

La estancia en La Paz fue muy breve aunque sirvió para echar un vistazo muy general a esta peculiar ciudad, llena de iglesias del siglo XIX. Una ciudad fundada en 1548 por el conquistador español Alonso de Mendoza, en el asentamiento inca de Laja, con el nombre de Nuestra Señora de la Paz. La ciudad fue trasladada posteriormente a su ubicación actual en el valle de Chuquiago. Un lugar interesante es el Mercado de las Brujas, donde se venden talismanes y pociones para los rituales aimaras.

De camino a Cuzco

Tocaba de nuevo partir, también en autobús, y por delante quedaban más de 650 kilómetros, pero muchas horas de carretera, para poder llegar a Cuzco (Perú). Un bus-cama o litera, de nuevo, para afrontar lo mejor que se pudiera esas vías llenas de curvas a través del altiplano andino. Asientos, perfectos para viajes largos, que se reclinan entre 160 y 170 grados. Me decía mi hija que, por la noche, al menos durmiendo, no se enteraba demasiado de cómo eran esas carreteras. Ya se sabe, “ojos que no ven, corazón que no siente”.

img-20171130-wa0011
Imagen del lago Titicaca, compartido entre Bolivia y Perú

En cualquier caso, habiendo iniciado el viaje de día, Sandra y sus amigas compañeras de viaje pudieron contemplar las maravillas del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo (3.800 metros) considerado un lugar sagrado para los incas. De sus 8.562 kilómetros de extensión, el 56% pertenece a Perú mientras que el otro 44% a Bolivia. Sirve de frontera entre ambos países. Tiene una antigüedad estimada de tres millones de años y una profundidad media de 107 metros.

La carretera que discurre entre La Paz y Cuzco se extiende por el altiplano andino y por tanto a una altura considerable. Las noches son frías y esa bajada de temperatura la sintió Sandra, que me comentó posteriormente que había “sobrevivido” gracias a la amabilidad de un viajero que le cedió parte de su manta. Entonces, mientras veía cómo otros viajeros bolivianos o peruanos “viajaban con sus supermantas”, se acordó de la ropa de abrigo, entre ella un plumífero, que se había dejado olvidado en Buenos Aires. ¡Qué frío hacía!, insistía.

A esto habría que añadir otra pequeña incidencia. El autobús, en plena noche, se quedó parado por avería. La suerte fue que el bus que tenía que recoger a los viajeros no tardó demasiado en llegar. En fin, esas son cosas que pasan y cuanto más viajas, más posibilidad hay de que sucedan.

Pero al final del camino estaba Cuzco, una ciudad que enganchó a mi hija y a sus amigas. Ahora, al llegar allí, y aunque pudieron dormir durante muchas horas de viaje, tocaba descansar. Les esperaba una maravillosa ciudad.

Fotos: Sandra Romero

 

Sucre, la Ciudad Blanca donde nació el Estado de Bolivia

01
Una vista general de la ciudad de Sucre

Un país donde la mayoría de su población es indígena, donde coexisten 37 lenguas oficiales y hay una gran variedad étnica, refleja su gran multiculturalidad. La mezcla de culturas es total: mestizos, indígenas, blancos, afro-bolivianos, europeos y asiáticos conviven en el territorio. Bolivia abarca asimismo una gran diversidad de ecosistemas (andinos, amazónicos o chaqueños, entre otros). Este país está dividido en tres zonas geográficas diferenciadas que van desde la cordillera de los Andes hasta los llanos, encontrándose en medio la zona subandina. En esta última se ubica el departamento de Chuquisaca, de la que Sucre es la capital.

Poco después de llegar a esta histórica ciudad, siendo aún de madrugada en horario local, mi hija Sandra me comunicó que ya se encontraba en su siguiente destino. Atrás habían quedado Uyuni y su impresionante salar, con sus 64 millones de toneladas de sal y litio, a unos 3.653 metros sobre el nivel del mar. De noche, ella y sus amigas habían salido de esta localidad del altiplano en autobús a través de la Ruta 5 para llegar 361 kilómetros después a Sucre.

20171124_143716
Sucre, con sus fachadas blancas muestra su carácter colonial

El cansancio se dejaba notar a pesar de que en el autobús había podido dormir. Me tranquilizó, sin embargo, el que ya hubieran desaparecido los síntomas de mal de altura. Ese mal de montaña que, yo como persona que nunca lo ha sufrido, es difícil que pueda saber realmente cómo se puede sentir alguien que lo ha padecido. Durante el camino hacia Sucre se pasa por la ciudad de Potosí, donde los 4.067 metros sobre el nivel del mar son ya palabras mayores. En cualquier caso, pasada esta ciudad imperial, el terreno va descendiendo hasta llegar a los 2.810 metros de altitud sobre el nivel del mar de la capital constitucional de Bolivia.

img-20171124-wa0019
Sus rincones nos recuerdan la arquitectura andaluza

Aunque yo le había insistido para que en su mochila introdujera algún sombrero o gorra, mi hija había pasado de mis recomendaciones. Sin embargo, en Bolivia, aunque las regiones altas son frías por las noches, durante el día y debido a los altos índices de radiación ultravioleta no hay que olvidar los protectores solares ni las gafas de sol.

Me he comprado una gorra, me dijo.

Aquí es muy fuerte el sol y nos ponemos crema solar todos los días, me había reconocido.

Bueno pues, al final se dio cuenta de que protegerse la cabeza no era una tontería y los envases de protección solar una necesidad.

20171124_153130
El blanco perfecto contrasta con el azul intenso del cielo

Ciudad Blanca

Nada más llegar al hostal, que les habían recomendado aprovecharon para seguir durmiendo y coger fuerzas para poder disfrutar de su primer día en esta localidad, conocida como la Ciudad Blanca por el color de sus edificios coloniales. Sandra me comentó y así lo he podido ver a través de imágenes, que su primera impresión fue la de estar en un pueblito blanco andaluz, aunque bastante más extenso en tamaño.

20171124_144930
Cada rincón muestra cierto encanto

Sucre, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1991, fue fundada en 1538 bajo el nombre de Ciudad de la Plata de la Nueva Toledo por Pedro de Anzures, Marqués de Campo Redondo, por órdenes de Francisco Pizarro. En ese lugar habitaban entonces indígenas denominados Charcas, los cuales no opusieron resistencia a los colonizadores españoles. Estos fueron colonizados por los guerreros del Tawantinsuyo (territorio de los incas) a mediados del siglo XIV, motivo por el cual hablan la lengua quechua, si bien étnicamente no existió mestizaje con los incaicos. Varios siglos después se convirtió la ciudad en la cuna de la independencia de Bolivia.

cafe mirador
Café Mirador, en la Recoleta

De hecho, la revolución de Chuquisaca, como se denominó a Sucre originariamente, es conocida como el primer grito libertario de América. Sin embargo, he leído que existe controversia respecto a esta consideración por parte de quienes la consideran una revuelta monárquica dado que ese primer levantamiento se produjo en apoyo a Fernando VII. Ya antes, entre 1779 y 1781 hubo levantamientos indígenas encabezados por Tomás Katarí, Túpac Amaru II y Túpac Katari.  

casa de la libertad
Casa de la Libertad, donde se firmó el acta de fundación de la república

En cualquier caso, esta ciudad tiene un gran peso histórico y político y ello se refleja en sus museos y monumentos, como es el caso de la Casa de la Libertad, donde en 1825 se firmó el acta de fundación de la República de Bolivia, cuyo nombre se le dio en honor de Simón Bolivar, que le otorgó la primera Constitución. En 1839, tras convertirse en la capital del país, fue rebautizada en honor del héroe revolucionario Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre.

20171124_143755
Callecitas tranquilas en pleno centro urbano

En esta hermosa ciudad Sandra, Anya y Sabina se quedaron cuatro días pudiendo disfrutar de sus hermosas calles, dignas de una ciudad colonial, dibujadas en torno a plazoletas, jardines y parques que le confieren un toque muy personal. Dicen que es una de las ciudades con arquitectura hispánica mejor conservada de América.

He podido asomarme a través de las imágenes que me mostraba mi hija a vías empedradas, fuentes de granito, iglesias antiguas y casas de un blanco reluciente con sus tejas de barro cocido de color rojo y sus miradores de madera.

20171124_145248
Cancelas de hierro y puertas de madera

En Sucre, como ya dije anteriormente Sandra se quedó en un hostal que le había recomendado un amigo que había conocido en Valparaiso (Chile). De hecho coincidieron en dicho establecimiento donde, además de estar bien y ser muy barato, consiguieron una oferta de cuatro días al precio de tres. Mi hija me comentaba a medida en que se iba adentrando en Bolivia la gran diferencia del coste de la vida entre este país y los dos anteriores que había visitado hasta el momento, Chile y Argentina.

img-20171130-wa0010
Sucre y Bolivia, tierra indígena

36 lenguas indígenas

Bolivia se ha convertido en el país con mayor número de lenguas oficiales. De hecho, desde 2009 la Constitución de este país reconoce la existencia de 36 lenguas indígenas, entre ellas el quechua (lo habla el 28% de los bolivianos), el aimara (18%) y el guaraní (1%) además del español (84%). Casi el 60% de los bolivianos son indígenas en un país de más de once millones de habitantes. Sin embargo, durante años, sus lenguas fueron discriminadas. Precisamente para este Año Internacional de las Lenguas Indígenas, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Gobierno boliviano tiene previsto promover diversas actividades con el fin de conservar, revitalizar y fomentar dichas lenguas. Toda esa riqueza lingüística sé que representa un enorme atractivo para mi hija.

Sin duda, otra de las cosas impactantes de Bolivia es su rica artesanía, destacando los hermosos y coloridos textiles, resultado de una tradición tan antigua como la propia cultura de este país. Lana de llama, alpaca u oveja son los materiales naturales utilizados, si bien actualmente se suelen mezclar con el acrílico. Pero el trabajo artesanal abarca mucho más: hamacas, cestos, sombreros, alpargatas, objetos de barro y de madera…

Y todo esto está presente también en Sucre (Chuqichaka, en quechua; Sukri, en aimara y Sucre, en guaraní). Una ciudad alegre, llena de vida y de actividad cultural, claro ejemplo de la diversidad de sus culturas. Una ciudad con mucho encanto pero que hay que dejar atrás. Sandra aún tenía muchos kilómetros por delante. De momento, tenía que coger otro autobús que la llevaría hasta La Paz, a casi 700 kilómetros de distancia de Sucre.

img-20171124-wa0021
Barrio de la Recoleta

Solamente pensando en las horas de autobús que llevaba ya en el cuerpo, y las que le quedaban aún, me sentía algo cansada, como si yo misma hubiera ido sentada o tumbada en tantos autobuses. Pero, en fin, al mismo tiempo yo me repetía que la experiencia sería inolvidable, tanto en los buenos como en los momentos menos buenos. Nuevas ciudades, nuevos paisajes, otras gentes y otras formas de vivir.

Si Sucre es la capital constitucional del país y sede del órgano judicial, La Paz es la capital política y sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo desde que en 1899 la administración pública se trasladara a esta última. Esta ciudad, enclavada en un valle de la cordillera de los Andes, merece otro punto y aparte.

Fotos: Sandra Romero

 

 

Bailando sobre sal y jugando entre trenes olvidados en Uyuni

20171123_185832
Atardecer en Bolivia

La altura se iba dejando notar a medida que los kilómetros iban acercando a mi hija Sandra a la frontera entre Argentina y Bolivia. De los 2.000 metros sobre el nivel del mar desde donde se asomaban las casas de Purmamarca y los 2.465 de las de Tilcara, pasó en pocas horas a los 3.442 metros de altura en La Quiaca, en pleno altiplano de la puna de Jujuy.

De nuevo, en bus, había reiniciado el viaje por la carretera 9, conocida como la Panamericana. Pronto se iba a despedir de Argentina donde, sin duda, quedaron muchas zonas por explorar, especialmente en el sur, pero bien puede quedar pendiente para una próxima ocasión. Nunca se sabe.

La Quiaca, la ciudad con más de 10.000 habitantes más alta de Argentina, es una ciudad fronteriza, donde diariamente miles de personas, trabajadores de uno y otro país y turistas, van y vienen.

20171123_130934
Por aquí llegó a pasar el París-Dakar

En esta localidad se puede ver un cartel que, a título informativo, señala una distancia de 5.121 kilómetros respecto a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo en la Patagonia argentina. Atravesando un puente, sobre el río la Quiaca, se pasa a Bolivia. Atrás quedaban Humaguaca, Tres Cruces o Abra Pampa. Un recorrido bastante cómodo en los magníficos, según insistía mi hija, autocares argentinos. Poco antes de cruzar la frontera, en lado argentino, hay que descender del autobús y pasar andando hasta el otro lado del puente donde en este caso cambiaron de vehículo. Nada que ver con el anterior. Este sería uno de los numerosos contrastes existentes entre un país y el otro. Y al otro lado, Villazón, dedicada al comercio con Argentina. Tocaba atrasar una hora el reloj.

Aunque el norte de Argentina ya deja entrever otra forma de vida, más austera y más parecida a lo que se iba a encontrar mi hija al otro lado de la frontera, Bolivia abría sus puertas mostrando niveles de vida mucho más pobres. Aquí el origen de la población es quechua, siendo su idioma principal éste, después del español. Los precios mucho más bajos y los hostales bastante más económicos.

20171123_122550
Puesto de venta preparado para el turismo

En Villazón Sandra y sus dos amigas, Sabina y Anya, iban a pasar su primera noche en este país andino. Buscaron un hostal y allí se quedaron. Al día siguiente las tres cogieron un autobús con destino a Uyuni, a unos 300 kilómetros de distancia de la frontera. Su objetivo en esta localidad del departamento de Potosí era servir de base para poder visitar su impresionante salar. Allí llegaron después de más de cuatro horas de carretera, que en algunos tramos más bien parece un sendero de tierra, especialmente desde Tupiza hasta Uyuni. Ruta angosta que serpentea la montaña entre curva y curva.

20171123_170010

20171123_164733
Los inmensos cactus se asoman al salar de Uyuni

Recuerdos de un pasado

Uyuni, fundada en 1889, es una localidad bastante pequeña y, observándola, parece que nada tiene que ver con el esplendor que vivió a partir de finales del siglo XIX gracias a su desarrollo minero, ferroviario y comercial. Las políticas privatizadoras del gobierno boliviano en los años noventa y la paralización de la actividad minera y ferroviaria dio paso a épocas de depresión en la zona, lo que conllevó una fuerte emigración. Con los años, una nueva actividad, la turística, ha puesto a esta localidad y a su entorno de nuevo en el mapa. El problema es que, según se quejan muchos locales, ha habido una imponente invasión de empresas foráneas y mucha de la riqueza que se genera con la visita de tantos turistas no revierte en la zona. Su población, principalmente indígena del altiplano, es quechua y aymara.

20171123_132416
Un ricón para recuperar fuerzas durante la visita al salar

Cuando Sandra llegó a Uyuni hacía ya un par de días que algunos síntomas del mal de altura se habían hecho presentes. Cierto malestar ya era inevitable y se trataba de ir aclimatando poco a poco el cuerpo a estas zonas de altitud ya considerable. Aconsejan los locales que para soportar el mal de montaña se debe beber antes de tener sed, comer antes de tener hambre, abrigarse antes de tener frío y descansar antes del agotamiento. Lo que está claro es que esa sensación de agotamiento físico, trastornos digestivos, náuseas, dolor de cabeza o ahogo puede durar algunos días.

20171123_131414
El viento muestra las banderas en pleno desierto de sal

El mayor desierto de sal del mundo

Nada más llegar a Uyuni, a más de 3.600 metros de altitud, buscaron una empresa con la que poder hacer un recorrido por el excepcional salar, ubicado a pocos kilómetros del pueblo.

20171123_152900 (3)
En la época seca la sal se cuartea y va formando irregulares formas

Mi hija, desde luego, quedó impresionada del que se considera el mayor desierto de sal continuo del mundo. Es una impresionante alfombra blanca que ocupa 12.000 kilómetros cuadrados a 3.653 metros de altura sobre el nivel del mar. La temperatura en noviembre suele ser suave, aunque algunos días hace bastante calor, si bien por la noche el frío se deja notar. Por sus características especiales, a las gafas de sol, gorra, bronceador y alguna camiseta fresquita, hay que añadir ropa de abrigo sobre todo para vivir la experiencia durante la puesta de sol.

El salar, con su blanco deslumbrante, es un espectáculo en sí mismo. Durante la época húmeda, de enero a marzo, el salar se cubre en gran parte por agua de lluvia.

20171123_132138
Los visitantes pasean sobre la alfombra blanca
20171123_132357
Es habitual ver grupos de 4×4

En la época seca, de mayo a noviembre, el agua se evapora por el efecto del sol y el viento y deja ver ese desierto blanco de sal, con sus formas exagonales creadas al desecarse y fracturarse la capa superficial que se pierde en el horizonte. A veces, los montones de sal apilada se dejan ver enmarcados frente a un escenario sin fin. Los 4X4 van compartiendo espacio y recorriendo, cada uno a su aire, este bellísimo rincón del altiplano boliviano que tantas veces ha sido elegido como plató cinematográfico. Aunque es muy típico, es difícil dejar de hacerse alguna de las fotos más repetidas por los visitantes, tomando imágenes con efectos fotográficos más o menos divertidos.

IMG-20171124-WA0102

IMG-20171124-WA0128
Siempre hay momentos para la diversión

El salar de Uyuni es la mayor reserva de litio del mundo. Precisamente, hace unos pocos días, Bolivia y Alemania han firmado un acuerdo para explotar dicha reserva conjuntamente.

Al atardecer, las imágenes son espectaculares.

20171123_190000

20171123_185000
Puesta de sol en el salar de Uyuni

Cementerio de los trenes olvidados

Otra de las visitas obligadas, que al menos es curiosa, lleva al viajero hasta el cementerio de los trenes olvidados, a tan solo unos tres kilómetros de Uyuni.

20171123_105917
Las viejas locomotoras sobre la tierra desértica

En pleno desierto yacen inmóviles decenas de locomotoras, vagones y carrocerías oxidadas que un día fueron abandonados por las empresas ferroviarias que operaban en la zona. Hoy son un reflejo del final de una época industrial.

20171123_111959
Los hierros permanecen como huellas de un pasado sin retorno

Los esqueletos esparcidos sobre el terreno árido del altiplano, sus hierros retorcidos, recuerdan que a finales del siglo XIX hubo una línea de ferrocarril que comunicaba Uyuni con Antofagasta, una ciudad que entonces era boliviana pero que actualmente es chilena.

IMG-20171124-WA0037
Mirando el horizonte desde un viejo vagón varado en medio de la nada

Los trenes llegaron a Bolivia en 1889. Sus vagones servían, entonces, para transportar estaño, plata y oro hasta los puertos del Pacífico desde localidades como Potosí. Según he leído, de ahí viene precisamente la expresión esto vale un potosí. De esta ciudad, que surge con la explotación de las minas de plata en 1544, salían asimismo caravanas con la plata acuñada en la gran Casa de la Moneda con destino al virreinato de Perú y hacia el río de la Plata.

20171123_111232
Las viejas locomotoras siguen ocupando su espacio en raíles que no llevan a ninguna parte
20171123_111924
Esto es lo que queda de lo que un día fue un importante apeadero

Pero la gran industria minera se desplomó en 1940 y los trenes fueron abandonados. Tras perder la guerra del Pacífico frente a Chile y por tanto su único trozo de tierra que el país andino tenía en la costa, las máquinas quedaron allí varadas y ya no volvieron a despedir humo. Los raíles quedaron inservibles. Ahora, esta estación fantasma se ha convertido en un museo al aire libre donde los visitantes, la mayoría de ellos mochileros, se suben al tren para hacerse fotos y llevarse el recuerdo de esas viejas carcasas que un día transportaron viajeros y mercancías. Hoy, este apeadero sin destino y en medio de la nada sirve para rememorar aquella línea de tren que, incluso, llegaba hasta La Paz y que hoy no lleva a ninguna parte.

IMG-20171124-WA0002
Una locomotora, que su día pudo transportar oro y plata y que ahora permanece varada

Pero Sandra continuará su travesía por el altiplano boliviano y ya se prepara para volver a subir a un autobús que la trasladará hasta la ciudad de Sucre, la capital constitucional del país.

Fotos de Sandra Romero

Purmamarca, donde los cerros se convierten en arcoíris

20171119_140456
El color se abre paso entre la aridez del paisaje
20171119_132906
Las calles se van elevando para poder quedar enlazadas con la montaña

A escasos kilómetros de la localidad argentina de Tilcara se encuentra el encantador pueblo de Purmamarca. Sus pequeñas casas de adobe levantadas alrededor de su plaza, que es su centro neurálgico, dibujan la identidad de un pueblo indígena y colonial. A poco más de 2.000 metros de altitud sus callecitas con suelo de tierra se recorren enseguida pero, al mismo tiempo, se requiere paso tranquilo para dejarse llevar por el ambiente local. Mi hija Sandra y sus amigas no quisieron perderse la belleza de este rincón cuyo nombre significa en lengua aimara pueblo de la tierra virgen y en quechua pueblo del puma.

20171119_134625
Purmamarca, un pequeño pueblo a 2.000 metros de altura
23722465_10159689901465445_8692388556465078116_n
Los colores de la artesanía local en el centro neurálgico de la población

A pesar de la idiosincrasia de sus vecinos, acostumbrados a la calma y tranquilidad y a ver pasar las horas sin prisas, así como a disfrutar de lo que la Pachamama les ofrece, al mismo tiempo aprovechan la llegada de los turistas que en grupo descienden de los colectivos para mostrarles sus trabajos artesanales. Es en esta plaza donde se alza la iglesia de Santa Rosa, donde los tejidos de hilo y lana de alpaca o llama, jerséis, faldas o alfombras, la cerámica o los instrumentos de música se exponen en los coloridos tenderetes y puestos de su tradicional mercado.

20171119_13240301

20171119_131436.jpgsssss
Dos fotografías del mercado local artesano

Todos estos objetos que tanto nos llaman la atención son el fruto de horas y horas de trabajo ejecutado con la mano y la mente llenas de sabiduría. Algunos, incluso, llegados desde la cercana Bolivia. Y cómo perderse sus platos típicos a base de carne de llama, o sus empanadas criollas o su mate.

23658864_10159689902010445_6192335536729129964_n
Las calles enmarcan pequeñas construcciones
23622388_10159689898800445_2820071557365195925_n (1)
Los cerros muestran la amplia gama de colores

Paseo de los Colorados

Si encantadoras son las calles con casas de adobe y huertas de este pueblito de la provincia norteña de Jujuy, tal y como lo sintió y me explicó mi hija Sandra, aún lo es más por la grandiosidad y la belleza natural de un paisaje que aporta un entorno cincelado por las montañas que lo acogen. A escasa distancia de las últimas edificaciones de adobe y tras subir una cuesta que enlaza al visitante con el Paseo de los Colorados, el caminante se da de bruces con las cercanas laderas que, talladas por el viento, muestran un arcoíris de colores.

20171119_135852
Casas de adobe

Este sendero de unos tres kilómetros que bordea el pequeño pueblo muestra a sus espaldas el hermoso Cerro de los 7 Colores, uno de tantos que bordea la Quebrada de Purmamarca. El cerro recibe su nombre dada la peculiar gama de colores que se reflejan, especialmente, con los primeros rayos del sol. Sus tonos, que varían desde el naranja al violeta pasando por ocres y terracotas, deslumbran a quien tiene el privilegio de acercarse a esta zona tranquila y acogedora.

23794767_10159689899560445_8264284855685707104_n
Detalle del Paseo de los Colorados

Dice la leyenda que fueron los niños del pueblo quienes con pinturas decidieron un día dar colorido a los cerros de su entorno, que consideraban aburridos. Sin embargo, ese abanico de colores que muestran sus vetas en zigzag se debe a la gran variedad de pigmentos adquiridos por los miles de minerales que forman las capas sedimentarias. Sus distintas capas de colores son el resultado de sedimentos marinos, lacustres y fluviales que desde hace millones de años se fueron depositando en la zona y que luego, por movimientos tectónicos, adquirieron la ubicación actual. Dicen que este es uno de los lugares naturales más bellos de Argentina. Desde luego, según Sandra, mereció la pena acercarse a esta encantadora localidad de casitas de adobe enmarcada en colores donde la tierra, la montaña, el desierto y los cactus conforman un magnífico escenario natural de gran belleza.

23659304_10159689899745445_5920159986250399967_n
Cerro de los 7 Colores

Gentes de su tierra

A medida que iban pasando los días y acumulando kilómetros mi hija, yo iba poco a poco adaptándome a esa lejanía. Necesitaba, eso sí, tener un contacto más o menos continuo con la viajera y saber de sus pasos, pero a la vez comprendía que ese viaje, y los que luego vendrían, iban a aportarle conocimiento, experiencia y una visión más abierta del mundo y sus gentes. Gentes como las de Purmamarca, con raíces en asentamientos prehispánicos pero con influencias también de sus posteriores pobladores.

20171119_141625
El entorno de Purmamarca es de una gran belleza

Construida en 1648, Purmamarca aún conserva edificaciones del siglo XVII. Sus tradiciones están muy arraigadas, destacando la misa-chico, el culto a la Pachamama, la Madre Tierra o a los difuntos. Así, uno de los puntos de visita obligados, es su colorido cementerio donde se pueden apreciar las originales construcciones que honran a sus difuntos. Está junto al Paseo de los Colorados.

20171119_143944
Cementerio de la localidad

Decir adiós a Purmamarca es hacerlo con cierta nostalgia, pero toca volver a Tilcara para permanecer aún dos días más y aprovechar al máximo la hospitalidad de esta tierra dura pero bella. Después hay que seguir camino hacia el norte en dirección al próximo destino, Bolivia.

Fotos de Sandra Romero

 

La aridez y belleza del noroeste argentino

20171121_110331
La aridez forma parte de la belleza del paisaje
20171120_121205
Los cactus dibujan el contorno de la región

Cuando vi por primer vez algunas imágenes de la provincia de Jujuy, en el extremo noroeste de la República de Argentina, me quedé impresionada por la belleza del paisaje: árido, agreste, montañoso y sin apenas vegetación. De una gran dureza, pero sin embargo encantador. Sus condiciones geográficas le hacen muy especial. Allí llegó hace prácticamente un año mi hija. La población en la que se quedó unos días, Tilcara, en pleno corazón de la Quebrada de Humahuaca, tiene un encanto especial y así me lo trasladó Sandra.

Anteriormente, había hecho escala en la ciudad de Salta donde había llegado después de más de 1.450 kilómetros de carretera y 24 horas de autobús. Sí, se dice pronto, pero Argentina es un país muy grande con distancias enormes. Sandra nos comentó que el viaje no había sido tan pesado como había esperado.

Nos pusieron muchas películas y la mitad del viaje fui durmiendo. No se me hizo tan largo -aseguró.

He de recordar que los autobuses en Argentina tienen fama, y así lo fueron comprobando las viajeras, de ser bastante cómodos pues disponen de butacas-cama, además de que en ellos te ofrecen comida, cena y desayuno. Bueno, la cuestión es que Sandra y su amiga Anya se habían recorrido un montón de kilómetros desde que salieron de Iguazú. La zona de selva misionera que habían dejado en el noreste del país, contrastaba con el paisaje del entorno de la ciudad de Salta, ubicada a 1.200 metros sobre el nivel del mar.

20171116_163825
Detalle del hostel en Salta

Salta, la muy hermosa

Nada más llegar, las viajeras buscaron un hostel donde pernoctar un par de días. Allí aprovecharon para recorrer y conocer esta ciudad, cuyo nombre, según dicen, significa la muy hermosa en quechua. Sin embargo la etimología de la palabra Salta es objeto de otras interpretaciones como que el nombre estaría relacionado con la tribu Sahta, que habitaba el valle cuando llegaron los españoles.

20171116_165310
Catedral de Salta, en la plaza 9 de Julio

Al pie de las altas serranías que encierran el valle de Lerma se encuentra Salta, en la provincia del mismo nombre, en el extremo noroeste de la República Argentina, que limita con tres países: Chile, Bolivia y Paraguay. Es una provincia que ofrece grandes contrastes: desde la aridez del desierto al verde más exuberante de la selva tropical en la zona este, pasando por quebradas y valles en el centro. El imperio incaico ocupó estas tierras desde el siglo XII, procedente del lago Titicaca y en su apogeo (siglo XV) se extendió por los Andes. Su dominio se derrumbó con la llegada de los españoles a principios del siglo XVI.

IMG-20171117-WA0006
Cabildo, en pleno casco histórico de Salta

La ciudad de Salta fue fundada en 1582 por el español Hernando de Lerma aunque con el nombre de Ciudad de San Felipe y Santiago de Lerma. Aún hoy posee una marcada fisonomía hispana que la destaca del resto de las ciudades del país y la convierten en una de las capitales provinciales de mayor identidad. Su perfil urbano está delineado por casas de un solo piso, calles y veredas angostas enmarcadas por el verde amarronado de los cerros circundantes. Dicen que esta ciudad es una de las mejor preservadas de Argentina.

20171117_182249
Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria en Salta

Destacan la catedral, construida en la segunda mitad del siglo XIX de estilo neoclásico, la basílica menor y convento de San Francisco, o el Cabildo que, construido en 1780, es emblema de la ciudad y el mejor conservado del país. Este, al igual que la catedral, se ubica en la plaza 9 de julio, en pleno corazón del casco histórico. El nombre conmemora el día de la independencia de Argentina.

La ciudad de Salta sirvió, además de como punto de partida para moverse posteriormente por la provincia limítrofe de Jujuy, como punto de reunión de Sandra y Anya con su amiga común Sabina, con quien habían coincidido en Córdoba y Buenos Aires.

IMG-20171119-WA0016
Vistas de las montañas desde el hostel en Tilcara

Un hostel para hacer amigos en Tilcara (Jujuy)

Tras el largo recorrido que habían realizado entre Iguazú y Salta, los 176 kilómetros que separaban Salta de Tilcara eran una anécdota. A esta población de la provincia de Jujuy llegaron las tres viajeras y allí encontraron un encantador hostel que localizaron cuando intentaban buscar un alojamiento mediante couchsurfing. Como ya expliqué en otra ocasión, este sistema es mucho más que un intercambio o un ofrecimiento de alojamiento gratuito. Es una herramienta para conocer gente y hacer amistades, muy utilizado especialmente por gente joven.

20171119_180429
Un detalle del hostel

Pues bien, Sandra comentó que habitualmente el dueño de este hostel, un enamorado de este pueblo, acoge gratuitamente a algún viajero suelto, siempre a través de este sistema oficial de intercambio. Sandra, Sabina y Anya le cayeron bien, así que quedaron invitadas.

20171119_120328
Las montañas se asoman sobre las sencillas edificaciones de Tilcara
20171118_192003
Los bares y restaurantes aportan su especial colorido

Mi hija nos comentó que el establecimiento, que estaba rodeado de naturaleza, era un encanto y el pueblo precioso aunque con bastante contraste de temperatura. Bastante calor durante el día y por la noche podía bajar de los ocho grados. Enclavada a 2.465 metros sobre el nivel del mar, esta población está enmarcada por un paisaje totalmente diferente al que rodea la ciudad de Salta, bastante más húmeda. Aquí, la paupérrima vegetación del lugar: acacias, álamos, molles y sauces, sirve para que se desarrolle una variada fauna con presencia de vicuñas, guanacos, zorros y hurones. No faltan las llamas y las alpacas.

20171118_192006
Una de las calles de Tilcara

Callejuelas y casas de adobe

Las callejuelas rectas y muchas de ellas empinadas van atrapando al visitante con sus bajas edificaciones de adobe, lo que les confiere cierta calidez. Su plaza principal es el centro de encuentro del pueblo y alberga una amplia muestra de los trabajos artesanos locales y de las zonas aledañas. El colorido mercado artesanal se expone para ofrecer una variada gama de productos de la región: ponchos, instrumentos musicales, dulces, vasijas, adornos, ropas y un sinfín de obras realizadas por las manos de los artistas. Todo ello rodeado por pequeños restaurantes, cafés y talleres artesanales.

IMG-20171120-WA0004
Llamas en una granja de Tilcara

La provincia de Jujuy, al igual que la de Salta, presenta una gran variedad de ecosistemas que evolucionan desde el bosque andino y selva de las yungas, pasando por los valles y la puna hasta la quebrada. A 85 kilómetros de la capital de la provincia, San Salvador de Jujuy, Tilcara surge en el corazón de la quebrada de Humahuaca, una zona árida de gran belleza paisajística y muy rica en patrimonio cultural. Por este profundo y angosto surco de origen técnico-fluvial, declarado patrimonio cultural y natural de la Humanidad por la Unesco, transitaron los incas y los conquistadores procedentes del alto Perú.

20171120_114045
Puente de acero sobre el río Guasamayo

Esta zona, poblada durante más de 10.000 años, fue dominada por los tilcaras, que fueron quienes domesticaron la llama y cultivaron el maíz y las papas. Hacia 1470 el imperio incaico extendió su dominio por la región. A partir de 1530 los españoles comenzaron a explorar la zona a lo que los nativos se opusieron tenazmente. Francisco de Argañaraz y Murguía fue el fundador de Tilcara, que se haya en la confluencia entre los ríos Grande y Guasamayo.

20171120_122006
La Pucara, desde donde asomarse a la cultura de hace más de mil años

La Pucara, fortaleza precolombina

Una de las visitas más interesantes en esta población, conocida como la capital arqueológica de la quebrada, es la del yacimiento precolombino de la Pucara, fortaleza de los omaguacas de hace más de mil años. Es objeto de gran atracción por parte de turistas, pero también de arqueólogos, antropólogos y científicos atraídos por su gran valor histórico. Además de murallas y viviendas con fortificaciones defensivas, en otra zona de la Pucara se localiza el denominado barrio de la iglesia, donde se realizaban cultos al sol y la luna. Ya más moderno, construido en 1935, se alza un monumento con forma de pirámide sin punta como homenaje a los arqueólogos que trabajaron en la zona.

20171120_122320
Restos de antiguos pueblos
20171120_124024
Edificaciones reconstruidas de la Pucara de Tilcara

Sandra comentó que los restos arqueológicos estaban muy restaurados. Se encuentra a un kilómetro del centro de la ciudad subiendo un cerro y cruzando el puente de acero sobre el río Huasamayo, entonces, totalmente seco.

Entre cactus gigantes

20171120_120522
Jardín Botánico de Altura en Tilcara
20171120_121755
La inmensidad de los cactus se puede apreciar

Junto a la Pucara, y otra visita obligada, se encuentra el Jardín Botánico de Altura. Allí se cultivan y estudian ejemplares de las especies típicas de la flora de la quebrada y de la puna. Los cactus gigantes son dignos de admiración. En cuanto a la fauna, es curioso que en Sudamérica existen cuatro clases de Camélidos: dos domesticados, la alpaca y la llama y dos silvestres, la vicuña y el guanaco. El proceso de domesticación se inició 4.500 años antes de Cristo. Las caravanas de llamas eran habituales. Actualmente no se ven aunque se organizan algunas salidas senderistas acompañadas de llamas.

Tilcara, la Pucara y los bellos cactus gigantes aumentan su belleza al estar enmarcados por paisajes y montañas desérticas que por sus atrayentes colores ya son de por sí todo un espectáculo de la naturaleza. Tilcara fue para Sandra, Anya y Sabina el aperitivo de lo que iban a encontrar en una pequeña localidad muy cercana, Purmamarca, y su cerro de los siete colores.

Fotos: Sandra Romero

Iguazú, la fuerza de la naturaleza

20171113_134330
Imagen de las cataratas tomadas desde el lado brasileño del Parque Nacional

Una de las cosas que mi hija Sandra había hecho en Santiago de Chile fue comprarse una nueva mochila. La que llevaba hasta ese momento había ido sucumbiendo poco a poco. Su amigo Andrés, que ya la había currado en sus viajes por el mundo, se la había cedido unos meses antes para que, al menos al principio, la pudiera aprovechar. Y la aprovechó. Sin embargo, especialmente ahora y puesto que comenzaba lo más duro del viaje era necesario renovar el equipaje.

Sin duda, una de mis preocupaciones, como madre y también la de Luis, como padre, era el tener que estar posiblemente a partir de ahora algún que otro día sin noticias de Sandra y sabiendo además que iba a recorrer durante horas cientos de kilómetros en distintos autobuses por carreteras, a veces complicadas. Al menos, a partir de ahora no iba a viajar sola. Anya y ella iban a comenzar juntas y muy entusiasmadas un interesante viaje que, como primera etapa, les iba a llevar a Puerto Iguazú, en la provincia argentina de Misiones, en el extremo noreste del país.

Por delante tenían 17 horas de viaje en bus para recorrer unos 1.300 kilómetros. La alternativa era viajar en avión, pero lo tenían muy claro: si lo que se quiere es ahorrar y además no hay prisa por llegar, se puede hacer perfectamente por carretera. Es una buena opción porque además en ese país, los micros y ómnibus, como se les llaman en Argentina a los autobuses de larga distancia, son muy buenos y están muy bien acondicionados para realizar largos trayectos. 

Ya quisieran muchos autobuses en España ser como estos -nos indicó Sandra.

Las butacas son como literas, hay servicio y nos ofrecieron distintas comidas a lo largo del viaje. Ah, incluso te entregan una manta de viaje -añadió.

Bueno, pues la salida estaba prevista para las 14:30 horas y la llegada hacia las 07:00 u 08:00 horas del día siguiente. Un palizón desde mi perspectiva, pero el hecho de hacer parte del trayecto de noche sirve para aprovechar esas horas para dormir durante el viaje. En fin, son jóvenes y sin problemas para descansar en cualquier espacio.

Desde Buenos Aires y hasta llegar a Misiones hay que atravesar las provincias de Entre Ríos, tierra de Chaná-Timbues, y Corrientes, donde estaban asentados antes de que llegaran los colonizadores españoles los Cara Cará, Guacarás y Charrúas. Sin embargo hay una cultura milenaria que es común a estos tres territorios: los guaraníes, un grupo de pueblos nativos sudamericanos que se ubican geográficamente en el noreste de Argentina, en Paraguay, al sur y suroeste de Brasil, al sureste de Bolivia y en el extremo norte de Uruguay.

20171113_135438
Las cascadas y saltos de agua conforman uno de los enclaves más impresionantes

Zona de frontera y ríos

El destino de mi hija es ahora Misiones que, siendo la tercera provincia menos extensa del país, está rodeada por cinco ríos, tres de ellos de gran importancia: Paraná, Uruguay e Iguazú. En todos ellos desembocan unos 800 cursos permanentes de agua. De clima tropical húmedo, es la provincia más húmeda de Argentina.

Largo viaje, que sin embargo no pareció dejar demasiada huella de cansancio en las viajeras. Nada más llegar a Puerto Iguazú, buscaron y localizaron un hostel, que por ciento tenía muy buena pinta y con piscina incluida. Esta ciudad, junto a Presidente Franco y Ciudad del Este, en Paraguay y Foz do Iguaçu, en Brasil, conforman lo que se denomina la Triple Frontera. Un territorio donde confluyen los ríos Paraná e Iguazú y es compartido por los tres países.

20171113_142953
El sonido del agua es ensordecedor y envuelve el paisaje

Tras el tiempo justo de acomodarse y descansar algunas horas, el objetivo siguiente era coger un autobús que atravesando el puente Tancredo Neves las llevara al otro lado de la frontera, en la brasileña Foz do Iguaçu.

Las cataratas de Iguazú, elegidas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, están consideradas una de las 7 maravillas naturales del Mundo. Esta joya está ubicada en el Parque Nacional de las Cataratas de Iguazú, en la frontera entre Argentina y Brasil. Quienes las han visitado afirman que hay que hacerlo desde ambos lados y Brasil fue la primera opción.

20171113_135046
Las cataratas están consideradas como una de las siete maravillas naturales del mundo

Era noviembre y, por tanto, primavera en el hemisferio sur. Hacía bastante calor y mucha humedad. Según me explicó mi hija, había visitantes pero el recorrido no era tan agobiante como, al parecer, lo es en otras épocas del año. Al contrario, se podía realizar tranquilamente, sin agobios y disfrutando pausadamente de cada rincón de esta maravilla del mundo. Sandra nos comentó tras esta visita que había sido una de las cosas más impresionantes que había visto nunca.

Al parecer el lado argentino es aún más espectacular, pero no sé cómo puede ser porque lo que hemos visto hoy es grandioso -nos dijo tras esta visita.

20171113_141254
Imagen tomada desde el lado brasileño

La parte brasileña de las cataratas tiene una extensión menor que la argentina. La visita se realiza a través de un camino de 1.200 metros y desde él se obtienen magníficas vistas de las cataratas del lado argentino. Se observa el Cañón del río Iguazú y los saltos de Rivadavia y los Tres Mosqueteros. Al final del camino se llega a un mirador que prácticamente se introduce en la Garganta del Diablo, la más impresionante de las caídas de agua, de unos 80 metros de altura. Durante el paseo se pueden observar algunas especies de la fauna y flora del parque: tucanes, lagartos, coatíes, tapir, oso hormiguero, jaguarete, así como numerosas especies de árboles y arbustos propios de las zonas húmedas y característicos de la selva.

20171113_142345
Las pasarelas, como la de la imagen, acercan al visitante a ras de agua

El río Iguazú, que en lengua guaraní significa Río Grande, nace en la zona de Paraná, en Brasil. Tras recorrer unos 1.300 kilómetros por terrenos más o menos tranquilos, absorbiendo el caudal de numerosos afluentes y conformando algunos saltos y cascadas, llega de repente a un punto donde una falla geológica forma una gran grieta, ya en la desembocadura en el río Paraná. Son las Cataratas de Iguazú, conformadas por 275 saltos, distribuidos en forma de abanico a través de acantilados e islotes, siendo el más impresionante el de la Garganta del Diablo. El primero en informar de ellos fue el adelantado Álvar Núñez, en 1542, quien los llamó Saltos de Santa María.

He podido ver las fotografías que realizó mi hija allí, tanto en el lado argentino como en el brasileño y sin duda las imágenes son impresionantes. De todas formas, Sandra me insistió en que las fotos no reflejan para nada la grandiosidad de este espectáculo de la naturaleza donde queda patente el poder y la fuerza del agua. Aquí la vista, el olfato y el oído, dicen quienes han estado en Iguazú, se activan al máximo para intentar absorber el mayor número de matices.

El 80% de los saltos están en el lado argentino, el resto en Brasil. El recorrido desde este último país te ofrece una espectacular panorámica de los saltos entre los que podrás caminar al día siguiente. Dicen siempre que “desde Brasil se ven las cataratas y desde Argentina se viven”. En cualquier caso, la primera impresión es sonora ya que antes de llegar a ver el agua, el sonido atronador de su furia da la bienvenida.

20171114_170046
Acercarse a las cataratas es dejar que la naturaleza te abrace

Penetrar en las cataratas

A la mañana siguiente, bien temprano, Anya y mi hija se dirigieron hacia la entrada de las cataratas, en esta ocasión en el lado argentino. Aquí la visita ofrece diferentes pasarelas en distintas direcciones y a distintos niveles que permiten contemplar y, sobretodo, sentir las cataratas desde diferentes ángulos, pero siempre desde un punto de vista más cercano dando la impresión de entrar en la misma cascada. Uno de los recorridos lleva al visitante mediante una pasarela hasta el mismo borde de la Garganta del Diablo.

20171114_152857

20171114_153339

20171114_153111
Varias imágenes de la pasarela que, en lado argentino, te acerca a la Garganta del Diablo

Su grandeza impresiona y por más fotografías que se hagan es imposible captar, como ya dije anteriormente, la belleza y las sensaciones de este lugar protegido, enmarcado en la conocida como selva misionera, uno de los de mayor riqueza biológica de Argentina.

20171114_154445
Garganta del Diablo, desde el lado argentino

Allí, en el lado argentino, otra de las alternativas que ofrece el parque es realizar un sendero peatonal de unos tres kilómetros, que atraviesa la espesa selva y que termina en el salto Arrechea, una caída de agua de 23 metros formada por el arroyo del mismo nombre, un afluente del río Iguazú. Mi hija y su amiga llegaron hasta allí, pudiendo disfrutar de un placentero baño bajo la cascada.

En el parque, creado en el año 1934, los auténticos reyes del lugar son los coatíes, unos pequeños mamíferos que viven en manada y cuyo nombre significa nariz alargada, en guaraní. 

img-20171114-wa0003.jpg
Los coatíes forman parte del paisaje del Parque Nacional
img-20171114-wa0005.jpg
Uno de los numerosos lagartos que pasean por el Parque

Este magnífico espacio natural ha sido elegido en numerosas ocasiones como escenario de producciones cinematográficas. Entre ellas, La Misión, película británica dirigida por Roland Joffé en 1986, que recomiendo. Esta cinta, protagonizada por Robert de Niro y Jeremy Irons, con una excelente banda sonora del italiano Ennio Morricone, y escrita por Robert Bolt (Lawrence de Arabia o Doctor Zhivago) transcurre en el siglo XVIII, cuando España y Portugal han llegado a un acuerdo político, plasmado en el Tratado de Madrid, para gestionar sus colonias americanas. Una consecuencia de dicho pacto fue que los jesuitas, asentados en tierras guaraníes en Brasil, debían abandonar el lugar.

IMG-20171113-WA0003
La naturaleza sigue su curso en unos de los lugares más bellos del planeta

Por si a alguien le interesa escuchar esta maravillosa pieza de Morricone ahí dejo el enlace. Es el tema principal de la película.

https://www.youtube.com/watch?v=3dLxy4jn_vI

La provincia de Misiones recuerda en su nombre a las denominadas reducciones (misiones) que allí se instalaron si bien su historia se basa en las raíces de la América indígena. Los indios guaraníes, procedentes del amazonas, llegaron a territorio misionero hacia el año 1000. Eran pueblos nómadas que decidieron aliarse con el conquistador blanco, si bien acabaron siendo sumisos a un sistema de encomienda. Con la llegada de los jesuitas ven cierta salvación a su estado de servidumbre, si bien su cultura se ve afectada por el proceso de evangelización . Al ser expulsada esta orden, muchos regresan a la selva. Actualmente este pueblo, que siente un gran respeto con la naturaleza, vive en condiciones precarias.

La lengua guaraní es uno de los dos idiomas oficiales en Paraguay. Se habla en el noreste de Argentina, siendo lengua oficial junto al español en la provincia de Corrientes. El guaraní también es oficial en Bolivia.

Este ha sido, sin duda, uno de los lugares que más huella ha dejado en mi hija. Ese día pasaron seis horas en el Parque, que aprovecharon al máximo. Escuchando el sonido y empapándose del agua de los saltos y cataratas, nadando y compartiendo espacio con coatíes, tucanes, lagartos y unas hormigas negras y gordas, entre otros animales.

Es increíble, pero el lado argentino es aún mucho más espectacular. De todas formas, ambos lados han merecido la pena. No he visto hasta ahora nada tan impresionante como Iguazú.

Y ahora, a prepararse porque al día siguiente el autobús será el protagonista. 24 horas de carretera les separan de su próximo destino, la provincia de Salta, en el montañoso noroeste argentino.

Estáis locas -le decimos

Qué va. En Argentina, los autobuses son un lujo. Este autobús lleva butacas cama y te dan la cena, el desayuno y la comida. Mejor que muchos aviones -insistió.

Fotos:  Sandra Romero

 

Buenos Aires también es arte urbano en colores

en palermo
Los murales invaden las calles de Buenos Aires

Uno de los rincones preferidos de mi hija Sandra en su visita a Buenos Aires fue el pintoresco y colorido barrio portuario de La Boca. Muy turístico sí, pero en él se mantiene la esencia del carácter porteño y evoca, de manera ahora muy atractiva y efectista, el espíritu de aquel arrabal que entre finales del siglo XIX y principios del XX acogió a numerosos emigrantes europeos, mayoritariamente italianos genoveses. Hoy, el barrio y su estrella principal, la calle Caminito, se han convertido en un museo al aire libre.

23755309_10159689747395445_2804106121275250158_n

20171110_150804
Dos rincones del tantas veces nombrado Caminito, en La Boca

Sandra, que llevaba en su mente la imagen inolvidable de los murales de Valparaíso (Chile), también quedó impresionada por esa paleta de tonalidades chillonas en verde, naranja, amarillo o rojo que visten las antiguas casas y construcciones de La Boca que un tiempo atrás sirvieron para albergar a sus vecinos. La rehabilitación de la zona a mediados de los años cincuenta del pasado siglo, gracias a la iniciativa vecinal y la del pintor Benito Quinquela Martín, permitió recuperar un espacio por entonces muy degradado.

20171106_125949
La artesanía, el arte en general, ocupa su lugar en La Boca
23754840_10159689747610445_8031196744011504694_n
El siempre turístico Caminito, forma parte de la historia porteña

Originariamente se habían construido casas de madera y chapa junto a un riachuelo que desemboca en el río de la Plata, y de ahí el nombre del barrio. Estas viviendas colectivas, denominadas conventillos, fueron cubiertas con vivos colores con la pintura sobrante de los cercanos talleres portuarios.

20171106_131748
Caminito, una calle y un barrio recuperado

Uno de los arroyos, que desaguaban en el riachuelo, discurría por Caminito, y de ahí su trazado sinuoso. Por aquí pasaba la vía del ferrocarril y al quedar clausurado dicho ramal el callejón quedó abandonado. Hoy, es la calle más visitada del barrio.

20171106_125705

20171106_125724.jpgbis
El color forma parte de la fisionomía del barrio de La Boca

“Caminito que el tiempo ha borrado…”

Si hay una expresión cultural que refleje el espíritu porteño ésta es sin duda el tango y La Boca que, además de lucir su emblemática Bombonera, sede del equipo de fútbol Boca Juniors, acoge de manera especial esta gran seña de identidad que dio a conocer mundialmente a uno de sus máximos exponentes, Carlos Gardel, enterrado en el cementerio bonaerense de La Chacarita. Visitar el barrio con la luminosidad que aporta un día soleado ofrece al viajero una imagen diferente a si se recorre en un día gris, pero de ambas maneras es peculiar. Restaurantes, músicos, pintores, bailarines de tango… en La Boca y especialmente en Caminito forman parte de la fisonomía diaria.

IMG-20171106-WA0003o2
El tango, una forma de ser bonaerense

Caminito que el tiempo ha borrado/ que juntos un día nos viste pasar/ he venido por última vez/ he venido a contarte mi mal./ Caminito que entonces estaba/ desde que se fue/ triste vivo yo/ caminito amigo/ yo también me voy./ Desde que se fue nunca más volvió/ seguiré sus pasos, caminito adiós./ Caminito que todas las tardes…

20171106_131710.jpgBIS 2
Las placas, en homenaje a los autores del tanto ‘Caminito’

Esta calle quedó inmortalizada a través del tango Caminito, de cuya letra es autor Gabino Coria Peñazola, siendo la música de Juan de Dios Filiberto. Sendas placas en el callejón les rinden homenaje.

23755124_10159689748490445_9056445402078730362_n
Mafalda y sus amigos viven para siempre

Un lugar para Mafalda

Pero Buenos Aires es mucho más y así me lo transmitió mi hija. También es Recoleta, Palermo, Belgramo o San Telmo, uno de los barrios más tradicionales y antiguos de la ciudad. Allí, al igual que en Puerto Madero, los viandantes comparten espacio con los personales más famosos de la historieta argentina. Mafalda, Susanita y Manolito tienen también allí su espacio. Leer Mafalda, como hemos hecho muchos, es leer a Argentina a través de Quino, de esa figura creada en 1964, reflexiva y crítica con la sociedad argentina de los años 60 y 70 pero con mensajes extensivos al orden mundial.

20171106_141247
Un  detalle de uno de los rincones del paseo de la historieta

Durante su estancia en la capital argentina, mi hija compartió casa con su amiga Sofi y su familia en Villa del Parque, un barrio muy tranquilo de la ciudad. Julio Cortázar, que fue uno de sus vecinos, dedicó algunas palabras a la zona:

“A las dos, cuando la ola de los empleados termina de romper en los umbrales de tanta casa, Villa del Parque se pone desierta y luminosa”.

20171106_124432
Los murales, además de expresión artística, son un medio reivindicativo

Vivir Buenos Aires es embarcarse en su cultura y por deformación profesional no puedo dejar de hacer referencia al diario Clarín, el de mayor tirada del país y uno de los de mayor difusión del mundo de habla hispana. La literatura también tiene su peso. Argentina es Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy , Ernesto Sábato, o Juan Gelman, todos ellos Premio Cervantes, y en este último caso también Premio Reina Sofía de Literatura Iberoamericana. También es Julio Cortázar o Silvina Ocampo y muchos más.

20171106_133633
El arte urbano está presente en las calles de la ciudad

Precisamente, hace pocos días releí El Túnel, de Sábato, nacido en Rojas, en la provincia de Buenos Aires. Hacía muchos años que tuve en mis manos esta obra y quise ahora volver a reencontrarme con el autor argentino. El existencialismo, que defiende al individuo como persona libre y responsable de sus actos, se despliega a lo largo de las páginas de esta novela que refleja incomunicación y soledad. Hay quien considera a esta obra, que no me volvió a defraudar, de tinte policial o negra. Es más, también cabría hablar de asesinato de género.

Por motivos de trabajo, pude estar presente en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares en el acto de entrega del Premio Cervantes a este autor. Fue en 1984.

Sábato, que junto con Jorge Luis Borges compartió almuerzo con el golpista Jorge Videla, se implicó en condenar los crímenes de la dictadura argentina denunciando también todo tipo de dictaduras, de derechas y de izquierdas. Presidió la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas.

20171106_125835
El tango, siempre presente

Decir adiós

Queda poco para abandonar Buenos Aires, pero antes cómo no dar una vuelta por el exclusivo barrio de Recoleta, cuyo nombre deriva del convento e iglesia de los frailes recoletos que llegaron aquí a principios del siglo XVIII. Allí se encuentra el cementerio más visitado de la ciudad y donde sobresalen sus imponentes mausoleos y bóvedas, pertenecientes a muchos de los principales protagonistas de la historia del país.

Es el caso de Eva Perón. También reposan allí los restos de los que fueran presidentes de la república, Luis Sáenz Peña y Raúl Alfonsín, o de los escritores Adolfo Bioy Casares, su esposa Silvana Ocampo y la hermana de esta última, Victoria.

20171108_145659
Una de las calles del cementerio Recoleta

Por otro lado, la que fuera primera mujer del presidente Juan Domingo Perón, también está inmortalizada en los murales en acero que ejecutó el escultor Alejandro Marmo, según diseñó junto al artista Daniel Santoro. Su imagen aparece a ambos lados del antiguo edificio del Ministerio de Obras Públicas, en la avenida 9 de julio, considerada una de las más anchas del mundo.

Buenos Aires, que fue un lugar de reencuentro para mi hija con amigos suyos de su etapa en San Petersburgo o de su estancia en Valparaíso, también sirvió de punto de partida para lo que iba a ser una larga ruta de miles de kilómetros en dirección hacia el norte. La primera etapa tenía como objetivo Iguazú. De momento, nos quedamos preparando el equipaje.

IMG-20171111-WA0034.jpgBIS
Buenos Aires es mucho más, pero el color de La Boca deja huella

Fotos: Sandra Romero